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Comunicación audiovisual, Ciberfeminismo y TIC para el desarrollo | Marta García Terán

Ciberfeminismo y transformación social en América Latina y el Caribe

Resultados de la encuesta

Tras compartir sobre los conceptos, los temas y las metodologías y las estrategias y los retos del ciberfeminismo abordadas en las entrevistas con 14 mujeres que promueven acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas en América Latina y el Caribe, parte de mi Trabajo fin de Máster “Ciberfeminismo en América Latina y el Caribe. Una experiencia colectiva transformadora y alternativa para el empoderamiento y emancipación de las mujeres en la región”, es el momento de hablar sobre de la encuesta con la que he querido saber quiénes son las personas que participan en las acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas en América Latina y el Caribe. Si son conscientes o interiorizan los conceptos, temas, metodologías y estrategias pedagógicas utilizados, y si finalmente expresan cambios en las relaciones de poder, roles o normas sociales en su vida y entornos. En definitiva, que me sirva para comprobar en qué medida existen cambios sociales a partir de ellas.

La encuesta era anónima y constaba de 49 preguntas distribuidas en 6 secciones con desplegables, preguntas de selección múltiple, textos libres y votaciones. La media para su realización fue de 15 minutos. La distribución de las secciones es la siguiente:

  • Sección 1: llamada “Información general” conformada por 8 preguntas (de la 1 a la 8) sobre quién rellena la encuesta, con el propósito de evidenciar posibles intersecciones que visibilizaran brechas y similitudes sobre las participantes de acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas en América Latina y el Caribe.
  • Sección 2 – denominada “Sobre mi participación en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas” y compuesta por 7 preguntas (de la 9 a la 15) que ahondaban sobre los momentos de participación y la satisfacción al respecto.
  • Sección 3 – con el nombre de “Metodologías y estrategias pedagógicas de acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas” con 4 preguntas (de la 16 a la 19) referidas a las metodologías y estrategias pedagógicas como el mismo nombre indica.
  • Sección 4 – llamada “Sobre mis aprendizajes tras mi participación en acciones o espacios ciberfeministas”, compuesta por 18 preguntas (de la 20 a la 37) sobre la apropiación y difusión de los conceptos, temas y subtemas de las acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas en las que la persona encuestada hubiera participado. Las últimas cuatro preguntas de esta sección orientadas a mostrar y demostrar si más allá del empoderamiento, estas generan “poderío” entre las participantes. Recuperamos la aclaración de Marcela Lagarde sobre el concepto de poderío y su construcción asentada en la posibilidad de que las mujeres ejerzamos el control sobre nuestras vidas, tomemos decisiones de manera informada y establezcamos nuestros propios juicios y valores para así poder normar nuestras vidas. “El poderío personal y de género de las mujeres conduce a la autonomía de cada una, y la autonomía a su vez, es fundamental para establecer el poderío con equidad”. (El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topías. 2012, p.30)
  • Sección 5 – denominada “Sobre transformación social tras mi participación en acciones o espacios ciberfeministas”, con 5 preguntas (de la 38 a la 42) sobre difusión de aprendizajes e impactos de los mismos.
  • Sección 6 – con el nombre de “Aportando con más acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas” conformada por 7 preguntas (de la 43 a la 49) formuladas para evidenciar siguientes pasos más proactivamente ciberfeministas de las personas encuestadas, tomando en cuenta también visibilizar los posibles retos de las acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas en la región.
Ilustración de L Schlissel. Mixkit License

Para comenzar, si bien el número de respuestas a la encuesta ha sido reducido (21), algo que tiene que ver, por un lado, con la difusión de la misma, y por otro, a que el interés en participar en una investigación de estas características, está implícitamente relacionado con el interés en la relación de género y tecnología; desde una óptica feminista, todo testimonio tiene valor en sí mismo, y por lo tanto es valioso para los fines establecidos en este proceso.

Tras el análisis de los datos extraídos de las respuestas de la encuesta, se puede apreciar que las personas que suelen participar en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas en América Latina y el Caribe son mayoritariamente mujeres (86%) (14% se identificaron como no binarias), de entre 26 y 45 años, provenientes del área urbana (95%); en su mayoría no pertenencen a pueblos indígenas ni afrodescendientes, y tampoco tienen discapacidades. En general tienen estudios universitarios (90%). Hay satisfacción generalizada tanto con su participación como con la organización de estas acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas.

En cuanto a la procedencia geográfica de las personas encuestadas, se ve que prevalece Nicaragua pero está en relación con que yo misma resido en este país y es de esperar que la difusión de la encuesta haya sido mayor en mi espacio próximo a través de mis propias redes. Sin embargo, hay que destacar la presencia clara de personas que respondieron a la encuesta desde México y Argentina.

Es interesante constatar que la mayoría de las personas que respondieron la encuesta participan en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas a partir de 2015 y en los siguientes años (76%), y que en su mayoría lo han hecho este mismo año (90%). Además, afirman que sus expectativas se cumplieron (52% parcialmente y un 28% totalmente), y el 48% recomendaría a otras personas participar en ellas.

Hay que destacar que las personas que rellenaron la encuesta validan los conceptos, temas, metodologías y estratégicas pedagógicas ya ubicados tras las entrevistas a personas que promueven acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas, aunque no aportan nuevos al respecto más que de forma puntual. En general, mencionan que los priorizados a partir de las entrevistas previas son importantes.

En el caso de los conceptos, quedan fijados con fuerza los siguientes: “Espacios seguros” (67%), “ciberfeminismo” (62%), “Internet feminista” (62%) y “tejer redes” (57%). Para las temáticas, la más visible es “Contrainformar, visibilizar y narrarnos a nosotras mismas” (67%) seguida por “Internet para el apoyo, acceso y defensa de nuestros derechos” y “Pedagogías feministas (hacer y aprender juntas)” con 70% cada una, “Investigar para denunciar, para comprender, para reclamar, para fortalecernos” con 52% y “tejer redes” con 48%.

Es interesante ver como al preguntar por los subtemas, es decir, no siguiendo la clasificación tomada a partir de clasificación de Derechos digitales en “Latin America in a glimpse: Género, feminismos e Internet” (2017), se identifica claramente la “ciberseguridad” con 67% como el subtema prioritario, que es parte del tema “Datos, códigos o circuitos”, el que menos personas identificaron (19%), posiblemente por la nomenclatura.

Le siguen los subtemas de “violencias digitales” (62%), “Uso de tecnologías de la información y comunicación (TIC)” (52%), y “principios feministas de Internet”, “derechos digitales” y “activismo/infoactivismo” con 48% cada uno.

De nuevo curiosamente los subtemas de “memoria” (14%) y “genealogía feminista” (9%) no se identifican, a pesar de ser parte del tema más visible, “Contrainformar, visibilizar y narrarnos a nosotras mismas” de la clasificación tomada a partir de Derechos Digitales.

En cuanto a las metodologías se evidencian los “talleres o cursos, incluidos los virtuales” como los prioritarios (62%), las “listas de correo” (58%), “comunicación” y “movilización pública“, ambas identificadas por el 57%, y en menor medida el “aprender haciendo” y las “charlas y paneles” de discusión con 43% cada una.

Todas las estrategias pedagógicas previamente identificadas se recononen en diferentes medidas, la prioritaria es el aprendizaje colaborativo (57%), seguida del aprendizaje basado en problemas (52%), el aprendizaje por inducción (48%), y el aprendizaje por discusión, por proyectos y por investigación con 52% espectivamente.

Ciberfeminismo como fuente de poderío y transformación social

En general hay cambios en prácticas (71%) a partir de la participación en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas en la región, aunque no identifiquen cambios en sus propias percepciones sobre los temas abordados. Si al menos, identifican cambios en cómo perciben su entorno tras su participación (71%).

En cuanto a las preguntas claves relacionadas con el desarrollo de poderío a partir de la participación en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas en la región, podemos afirmar que sí, estas generan poderío. Esto se debe a que, tras su participación, el 70% afirma tomar decisiones de manera informada, el 57% dice que le ha permitido establecer juicio propio y valores, el 52% asegura que le ha permitido ejercer control sobre sus propias vidas, y el 52% que son más autónomas tras participar en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas.

Además, también podemos afirmar, que, aunque falta información, a partir de esta encuesta podemos ver transformación social a partir de que las personas en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas en América Latina y el Caribe, en tanto que el 66% de ellas afirman haber compartido aprendizajes con otras personas, aunque sólo una de cada cuatro sepa los efectos de esto en ellas, ya que sólo un 24% respondieron que sí se han cambiado prácticas a su alrededor.

Es interesante ver el poder transformador a nivel personal de la participación en acciones, espacios o iniciativas ciberfeministas, evidenciado en que el 57% de las personas que rellenaron la encuesta afirman que tienen intención de comenzar alguna acción, espacio o iniciativa ciberfeminista, la mayoría ligado a comunicación, y por tanto a la temática de “Contrainformar, visibilizar y narrarnos a nosotras mismas”.

Para finalizar, los retos evidenciados en las entrevistas previas son validados por las respuestas de la encuesta, resaltando las “militancias múltiples” (57%) como el principal, seguido de “sostenibilidad y financiamiento” y “tecnología como temática priorizada desde los feminismos” con un 48% cada uno; “medir impactos” e “incluir a otras” con 38% cada una.

Estos dos últimos, aunque no visibilizados por todas, si evidencian con su cruce con otras preguntas de la encuesta, la importancia de medir la transferencia de conocimientos en sus entornos, por un lado, o la necesidad de abrir las acciones, espacios e iniciativas ciberfeministas a otros grupos teniendo en cuenta condiciones diversas y un análisis interseccional, más allá de mujeres jóvenes urbanas y no racializadas con estudios universitarios y capacidades normativas, como son quienes respondieron la encuesta.

Me encantará leer sus opiniones al respecto, pueden dejar sus comentarios.

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